Acústica

El sonido se propaga de forma efectiva a través del agua marina y como consecuencia muchas especies de cetáceos (especialmente los odontocetos) han desarrollado una habilidad acústica altamente evolucionada. El sonido se usa para la búsqueda de alimento, en el comportamiento reproductor y para la comunicación en general. Entre los primeros trabajos se incluye el descubrimiento de que las “canciones” de las ballenas yubartas se pueden oír a lo largo de cientos de kilómetros durante sus migraciones a las áreas de reproducción. Estudios más recientes han mostrado cómo los delfines y marsopas usan series de “clicks” de alta frecuencia para buscar y cazar a sus presas, y cómo los delfines usan los “silbidos” para comunicarse entre ellos.

Ya que el sonido es el principal sentido utilizado por los cetáceos, los métodos acústicos pueden ser muy efectivos en el estudio de la ecología y comportamiento de los cetáceos. Los censos acústicos están siendo usados cada vez más para investigar la distribución y abundancia de cachalotes, marsopas y delfines. En estos censos, se arrastra un hidrófono (micrófono subacuático) detrás del barco al final de un largo cable. Los sonidos escuchados son registrados en ordenadores a bordo del barco y usados para calcular medidas de abundancia relativa. Se usan hidrófonos adosados a los llamadas ‘sonobuoys’ anclados en lugares remotos para registrar los sonidos de baja frecuencia de ballenas (misticetos), y los dispositivos de grabación acústica conocidos como POD (‘porpoise detector’) son una herramienta usada habitualmente para monitorizar el uso de áreas costeras por parte de marsopas y delfines.

 


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