ConservaciónÁreas Marinas Protegidas

Áreas Marinas Protegidas

A pesar de las dificultades de investigar el medio ambiente marino, es cada vez más evidente que el impacto humano en los mares es considerable. Se requieren estrategias a largo plazo para la conservación de poblaciones y hábitats en respuesta a las actividades humanas que han causado, o pueden causar, un efecto negativo sobre su estado. Uno de los acercamientos más comunes a la conservación del medio ambiente marino es el establecimiento de las áreas marinas protegidas (AMPs). Aunque su eficacia es objeto de mucha discusión, las AMPs son consideradas actualmente como herramientas importantes para la conservación de la biodiversidad por muchos marcos internacionales (Convención de Barcelona, 1976; Convención de Berna, 1979; ASCOBANS, 1991; Convención de OSPAR, 1992; ACCOBAMS, 1996; Directiva Hábitat de la Unión Europea, 1992; etc.).

Las áreas marinas protegidas o reservas marinas ofrecen una solución a algunos retos de la gestión del medio marino. Por una parte permiten focalizar determinados esfuerzos o acciones de gestión a nivel geográfico de una forma más tangible para el público. De esta forma estas reservas marinas permiten organizar las actividades humanas desarrolladas en una zona de alto valor zonificándolas de tal forma que permitan a la vez preservar los atributos de la zona y utilizarlos de escaparate de divulgación y educación.

Para la conservación de determinados hábitats costeros o enclaves críticos para la alimentación, reproducción o migración de determinadas especies marinas estas áreas marinas protegidas pueden sin lugar a dudas ofrecer la respuesta idónea. Su éxito como mecanismo de gestión y conservación radicará sin embargo en su adecuada designación, basada en estudios científicos de los requerimientos de los hábitats y especies a proteger y sobretodo en la implicación de los colectivos que tienen intereses socioeconómicos en la región. Es solo cuando se cumplen estos requisitos y sobretodo cuando la gestión del área marina protegida sea fruto de un consenso en el que todas las partes se ven beneficiadas que se puede hablar de viabilidad y utilidad.

Quizás lo que más detractores de áreas marinas protegidas ha suscitado en las últimas décadas haya sido el afloramiento de reservas sin fundamento, reservas con deslumbrantes fachadas pero sin siquiera un mínimo plan de gestión en su base. Reservas creadas más para su inauguración por parte de la clase política ante las cámaras de los medios de comunicación en sonados y solemnes actos, que para la puesta en marcha de una política de gestión.

En la selección de AMPs candidatas en el mar de Alborán, el trabajo realizado por los miembros del equipo de Alnilam ha seguido en gran parte el proceso sugerido por Salm et al. (2000), ya que no se ha especificado ningún proceso de selección formal para dichas áreas. Según esos autores, el paso inicial es definir los objetivos de conservación para el AMP. Una vez que se hayan convenido éstos, el proceso de selección debe incluir cuatro pasos: (1) recolección de datos (incluyendo investigación bibliográfica y recolección de nuevos datos con respecto a la especie objetivo, las actividades humanas y las amenazas); (2) análisis de los datos (determinar las áreas con concentraciones de la especie objetivo, actividades humanas y amenazas para la especie); (3) síntesis de los datos (crear mapas para ayudar a establecer las prioridades de protección y a entender mejor las relaciones espaciales entre la especie objetivo, los procesos ecológicos y las actividades humanas); y (4) aplicación de los criterios de selección (asegurar objetividad en la elección de los sitios, de acuerdo con los objetivos y el marco jurídico en los cuales se basan).

En resumen, la creación de AMPs puede representar un paso en el proceso de conservación, y puede responder al propósito de implicar a las administraciones y al público - sin lo cual la probabilidad de éxito sería pequeña. Sin embargo, sin la apropiada puesta en práctica de planes de gestión, las AMPs representarían solamente papel mojado proporcionando una falsa impresión de éxito de conservación. Como regla general, la designación de AMPs no se debe considerar una alternativa a la gestión y conservación inteligentes del medio ambiente de los mares en su totalidad. El que un AMP en particular sea eficaz dependerá de los objetivos iniciales, su diseño (especialmente sus límites) y su aplicación. Los pasos críticos son fijar objetivos de conservación claramente cuantificados, desarrollar un sólido plan de gestión a largo plazo para alcanzar estos objetivos, y establecer un programa de monitorización eficaz para determinar si se están alcanzando los objetivos de conservación. 

En este sentido se ha desarrollado en 2011 el proyecto “Identificación de las áreas críticas para zifios en el mar de Alborán, delimitación del Área Prioritaria de Conservación y bases para el establecimiento de un Plan de Gestión”. Financiado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. 


Ver resumen del proyecto aqui: Proyecto Zifios Alborán

  

 

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